La microdermoabrasión o punta de diamante es un tratamiento no invasivo y una de las soluciones de belleza más actuales. Mediante un micropeeling, se va exfoliando la piel con distintas intensidades, extrayendo las células muertas y puliendo de forma gradual, por capas. Se trata del peeling más efectivo del momento por sus ventajas y su efectividad. Y es que esta limpieza facial resulta especialmente beneficiosa en algunos casos, entre ellos la eliminación de manchas producidas por el sol, atenuar arrugas de expresión y cicatrices de acné, tratar el fotoenvejecimiento, acabar con las pieles seborreicas, reducir los poros muy dilatados, los puntos negros, las estrías… y devolverle a la piel seca toda su hidratación natural.

Al utilizar las puntas de diamantes sobre la piel se produce un arrastre suave, controlado y uniforme, que conlleva una mejora de la elasticidad de la piel y el tono de la misma. Asimismo, este tratamiento se puede llevar a cabo en todo el cuerpo, incluso en pacientes con pieles sensibles o que presentan alergias a los diferentes tipos de ácidos. Se trata de un procedimiento completamente indoloro y nada agresivo que, tan sólo en ocasiones, puede provocar un leve enrojecimiento que desaparece horas más tarde.

Esta completa exfoliación provoca la regeneración celular y el incremento en la producción del colágeno, lo cual contribuye a que la piel quede suave y brillante por más tiempo. Los resultados se dan de forma progresiva ya que suelen requerirse varias sesiones para ver los resultados más absolutos, dependiendo siempre de las necesidades de cada paciente. Por regla general, en menos de diez visitas podremos apreciar en nuestra piel todo un 'impacto' de juventud.

Publicado: 11 de Noviembre de 2015 a las 15:47